Grecia, simplemente pronunciando el nombre de este país se nos vienen a la mente imágenes bellísimas, pues bien, vamos a la famosa Acrópolis, en la ladera sur nos encontramos con el teatro, más conocido como Odeón de Herodes Ático, mandado a construir por este cónsul romano en el siglo II d.C. tenía una capacidad para 5.000 espectadores pero lo más lujoso es que estaba cubierto por un techo de madera de cedro sin columnas, se nota la calidad de algo cuando hay dinero, por lo que podían disfrutar de conciertos durante todo el año.